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Exposición Manchas de luz. Ser mujer en el Holocausto

Cartel Exposición Manchas de luz. Ser mujer en el Holocausto

Manchas de luz. Ser mujer en el Holocausto

Exposición de Yad-Vashem. Autoridad para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto.

Centro Cultural CajaGranada Memoria de Andalucía. Sala de Exposiciones Temporales

16 de febrero al 30 de mayo de 2010

 

Comisaria de la Exposición: Sra. Judith Inbar

Comisaria de la exposición en Granada: Dra. Alicia Ramos González

Comisario Técnico de la exposición en Granada: Dr. Javier Abad Ortega

 

 

Inauguración de la exposición:

El próximo 16 de febrero, a las 20:00 h. tendrá lugar la inauguración de la exposición.

El acto inaugural contará con la presencia, entre otros, de representantes de Yad Vashem, la Embajada de Israel en España, la Fundación CajaGranada y el Centro Cultural CajaGranada Memoria de Andalucía.

 

 

Invitación  Exposición Manchas  de Luz. Ser Mujer en el Holocausto

 

 

 

Galerías de fotos: Inauguración | Exposición

 

 

Sobre la exposición:

Exhibición completamente multimedia realizada en 2007.

 

La exposición consta de diez sesiones temáticas:

  • Femineidad
  • Alimentación
  • Amistad
  • Fe
  • Maternidad
  • Amor
  • Creatividad
  • Cuidado del prójimo
  • Vida cotidiana
  • Resistencia y partisanos

 

Presentación de Yad-Vashem:

En esta Exposición intentamos revelar la dimensión humana que subyace al relato histórico. De la narrativa total del Holocausto, elegimos centrarnos en las víctimas judías, y dentro de ellas, crear un espacio para la singular voz de las mujeres.

 

El Holocausto fue un proceso histórico de vandálica violencia y de aniquilación desatado por los nazis y sus colaboradores contra el pueblo judío. Al final de un camino plagado de crueldad indescriptible, la muerte aguardaba a todos los judíos, incluso a muchos que habían dejado de serlo y a los que tenían algún antepasado judío. Pero, en algunos aspectos, ese mismo tétrico camino fue diferente si se trataba de mujeres, hombres o niños.

 

Más de tres millones de mujeres, adolescentes y niñas fueron masacradas durante el Holocausto. La ideología nazi se propuso la aniquilación total de la "raza" judía, y las mujeres, en tanto factor de procreación, fueron un objetivo esencial de la destrucción.

 

La mayoría de las mujeres judías se desenvolvían en el seno de una sociedad patriarcal conservadora, en la cual el hombre era el jefe de la familia y la mujer se consagraba a las labores tradicionales del hogar o contribuía parcialmente al sustento familiar.


Debido a esta inserción social, no encontramos mujeres dentro del liderazgo o la conducción comunitaria. Durante el Holocausto, las mujeres judías asumieron el rol esencial dentro de la familia, que bien puede definirse como "aferrarse a la vida": ¡intentar sobrevivir a todo precio!

 

Salvo el mínimo indispensable, en esta Exposición no relatamos cómo los nazis y sus colaboradores se ensañaron con ellas. Enfatizamos las actitudes y reacciones de las mujeres judías ante las trágicas situaciones que debieron enfrentar. Manchas de luz. Ser mujer en el HolocaustoQuien recorre la muestra, debe tener presente que el Holocausto llevó la maldad humana a extremos jamás conocidos. Por lo tanto, las reacciones de las mujeres judías ante tan violenta perversidad fueron muy amplias y diversas. Consideramos imposible juzgar cualitativamente esas reacciones, aun cuando nos resulten incomprensibles o incompatibles con las normas culturales y morales que rigen nuestra vida cotidiana. En todo momento debemos tener presente las situaciones límite que las mujeres debieron enfrentar durante el Holocausto.

 

Las reacciones aparecen ordenadas por temas. A veces se trata de respuestas individuales, y en otras ocasiones se pueden apreciar actitudes que involucran a muchas mujeres.


La madurez llegaba rápidamente durante el Holocausto. Las jóvenes muchachas asumían roles de mujeres adultas. Muchos de los ancianos murieron en los guetos y los sobrevivientes fueron asesinados durante la liquidación de éstos. Por lo tanto, el énfasis en la exposición está puesta sobre la mujer adulta: aquélla que por su edad podía tomar decisiones y que se sentía comprometida con el grupo que la rodeaba.
Esas mujeres se debatían entre el compromiso hacia su familia -el esposo y los hijos- y la responsabilidad debida a los padres ancianos. En muchos casos se hicieron cargo de otros grupos de necesitados. La mayoría de ellas se ocuparon de sí mismas sólo en casos extremos, actuando instintivamente y no acorde con sus respectivas personalidades.

 

Una de las situaciones típicas en las fases iniciales de la guerra, especialmente en Europa oriental, era la captura de hombres para ser empleados en trabajos forzados o bien, para evitarla, su huida hacia el Este. La fuga era consecuencia de la opinión generalizada según la cual la ocupación nazi era peligrosa para los hombres, pero que no afectaría a las mujeres y niños. En ambas situaciones y en otras que las sucedieron -por ejemplo la búsqueda de refugio en los bosques o el asesinato de los varones-, muchas mujeres quedaron abandonadas a su suerte junto con los niños y los ancianos, y todos ellos pasaron a ser mayoría dentro de la población de los guetos. También en los casos en que los hombres permanecieron junto a sus familias, su impotencia al no poder seguir siendo los encargados del sustento los conmocionó psicológicamente y su rol de jefes de familia se vio profundamente afectado.


Uno de las consecuencias fue que las mujeres asumieron el rol de proveedoras de alimentos y de encargadas del mínimo funcionamiento normal de la familia, pese a la difícil situación.


Esa toma de responsabilidad tiene su explicación en el papel tradicional de la mujer en la familia, que desarrolló aptitudes para funcionar en situaciones de apremio. Por lo mismo, no atribuían importancia al tema de la autoestima, y la necesidad de proveer alimento y cuidar la higiene básica se transformó para ellas en fuerza impulsora que potenciaba aún más sus energías.

 

Emmanuel Ringelblum, el historiador que compiló los documentos del gueto de Varsovia, escribió acerca de la mujer en su diario: "...el futuro historiador deberá dedicar una página singular a la mujer judía durante la guerra. Ella ocupará un lugar especial por su valentía y entereza. Gracias a ella, miles de familias lograron sobreponerse al horror de estos tiempos".

 

La identificación de las mujeres con los niños por parte del medio social, pero también por parte de las mujeres mismas, operó como fuerza motivadora, aunque muchas veces también las condujo a la muerte junto a sus niños.

 

La mujer que sobrevivía al exterminio masivo pasaba a formar parte de la fuerza laboral esclava de los nazis e ingresaba al mundo de los campos de concentración. Allí, sobre todo en los campos exclusivos para mujeres, en los que la expectativa de vida no pasaba de tres meses, la mujer intentó restaurar su identidad psicológica, después de que fuera despojada de todos los componentes de su individualidad, de su familia y de la concepción de vida que componían su subjetividad anterior.

 

En esos "otros planetas" -donde regían leyes que la mente humana se resiste a comprender-, las mujeres procuraron sobrevivir relacionándose con otras mujeres, en lo que se denominaron "familias alternativas", unidas por las ansias de vivir, pase lo que pase.

 

En un lugar que las privó de todo raciocinio, las mujeres en el Holocausto aprendieron a ser sabias. Allí donde no tuvieron fuerzas, aportaron entereza. Y allí donde ni ellas y tampoco sus familias tuvieron derecho a vivir; las mujeres fueron a la muerte, dando significado a cada minuto adicional de vida.


Son las voces de esas mujeres lo que pretendemos hacer oír, al exhibir sus historias personales.